4 may 2011

Fernando Regueras Grande - Santa Marta de Tera. Monasterio e iglesia. Abadía y palacio. [2005]



Fernando Regueras Grande: Santa Marta de Tera. Monasterio e iglesia. Abadía y palacio. 145 pp. 24x17. Cartón. 2005. ISBN: 84-933594-5-9.

ÍNDICE

Prólogo.
Prefacio.
Introducción.
1. Formación del dominio de los Condes de Benavente.
2. Las rentas del señorío a mediados del siglo XV.
3. La consolidación del patrimonio.
4. La casa de Benavente.
5. El señor, sus vasallos y sus villas.
6. Las nuevas orientaciones en la renta.

Extracto del libro

Del antiguo monasterio medieval de Santa Marta de Tera sólo se conserva la iglesia románica, parroquia de la localidad. Su importancia es notable por muchas razones. En primer lugar por la escasez de construcciones románicas en la provincia, salvo en algunos centros urbanos (Zamora sobre todo, Toro y Benavente). Como supone Bango Torviso, tal vez al difundirse el románico la mayoría de los núcleos habitados tenían un templo suficiente para seguir siendo utilizado. Sólo las poblaciones importantes sustituyeron las viejas fábricas por otras más modernas y, cuando los viejos edificios prerrománicos resultaron inservibles, el románico ya había pasado.
Santa Marta de Tera es, por otra parte, un hito fundamental del romáleonés, por originalidad y sinceridad de sus estructuras, sin apenas aditamentos posteriores, modelo canónico del románico pleno; por estado de conservación (a pesar de la disgregación en que se encuentran sus esculexteriores) y por sus vinculaciones arquitectónicas y relivarias con el conjunto pionero de iglesias del Camino de Santiago: catedral de Jaca, San Sernín de Toulouse y, especialmente, San Isidoro de León y catedral de Compostela.
En términos zamoranos, además, Santa Marta es el incunable de románico provincial y patrón de otras iglesias, especialmente Santo Tomé de Zamora.
Finalmente, atesora nuestra iglesia del Tera la más antigua imagen eurode Santiago peregrino, transformado hoy en difundidísimo icono gracias a la acuñación de una moneda de 5 pesetas, conmemorativa del año jubilar de 1993 con la imagen del apóstol en el anverso y el botafumeiro en el reverso; y la emisión de dos sellos en 1995 dedicados al Patrimonio de la Humanidad, uno con el Monasterio de Guadalupe y otro con el tramo español del Camino de Santiago y, sobre éste, el Santiago de Santa Marta.
El descubrimiento de Santa Marta de Tera, como se dijo más arriba, fue obra del entonces treintañero Manuel Gómez-Moreno cuando visitó la pro-43 vincia para la redacción de su Catálogo Monumental.
La idea de redactar un Catálogo Monumental de España que inventariase todas las riquezas patrimoniales del país, surgió en el ambiente regeneracionista posterior al desastre del 98: un estudio y catalogación preciso del patrimonio que evitase su merma y deterioro, alarmante después de un siglo de abandono, guerras y desamortizaciones. En 1900, el marqués de Pidal, mide Fomento, a sugerencia de Juan Facundo Riaño, propuso al joven Gómez-Moreno para llevarla a cabo a pesar de las críticas del establishment académico (J.Amador de los Ríos, J.D. de la Rada Delgado), si no las reticende otros como N. Sentenach o F. de Cossio que, como dice M.ª E. Gómez Moreno, se consideraban los naturales destinatarios de tales encargos.
Aquel mismo año 1900 nacía el Ministerio de Instrucción Pública, del que acabó dependiendo el proyecto iniciado por Fomento, que nombró al joven investigador granadino para iniciar los trabajos. Gómez-Moreno decidió empezar por Ávila (1900-1901), a la que seguirán otras provincias del Duero: Salamanca (1901-1902), Zamora (1903-1904) y León (1906-1908). La empresa no era fácil, ni existían precedentes, ni aquí ni fuera, recuerda su hija M.ª Elena, para este tipo de afanes. Además "No había posibilidad de ayudante, ni de medio fijo de transporte, ni de laboratorio fotográfico. Los medios de trabajo, salvo el tren y la fotografía, equivalentes a la Edad Media, de la que no había salido la mayor parte de la población rural. A esto se añade lo accidentado del terreno, la pobreza del país,la dificultad de alojamiento y el recelo de la gente en enseñar cosas y facilitar datos ante la sospecha de que fuese un agente del gobierno para impuestos o incautaciones".
A pesar de las dificultades, pertrechado ya de las experiencias de Ávila y Salamanca, recién casado con Elena Rodríguez Bolívar (mayo de 1903), fiel compañera en sus andanzas occidentales, arranca en agosto de aquel mismo año su travesía zamorana.
La confección del Catálogo de Zamora se planteó de manera distinta a los anteriores: en vez de los largos recorridos de un pueblo a otro, elección de unos cuantos, a partir de los cuales examinar la zona. El 13 de septiembre de 1903 se dirigen a Sanabria donde pasarán veinte días. Previamente visitan Astorga, a cuya diócesis pertenece todo el N de la provincia, para conseguir las pertinentes autorizaciones ante los párrocos. Parada en Benavente y Santa Marta, donde "descubre" nuestra iglesia.
El 24 de noviembre el matrimonio Gómez-Moreno sale para Madrid dando por concluida la primera etapa zamorana que retomarán entre junio y agosto de 1904. El 14 de junio llegan a Zamora desde donde Manuel viajará sólo a Benavente para visitar varios lugares cercanos, lo principal "...la preiglesia románica de Santa Marta de Tera".
Redactado el Catálogo en 1905 (aunque, como se sabe, no se editará hasta 1927), la experiencia zamorana permitió a Gómez-Moreno publicar en los años sucesivos algunos obras claves sobre el arte medieval hispano: "San Pedro de la Nave, iglesia visigoda" (1906) que fijaba criterio sobre el discutido monumento. "El primer monasterio español de cistercienses: Moreruela" (1906) y "Santa Marta de Tera" (1908), estudio monográfico sobre nuestro santuario.
A esta entrega pionera, editada en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (pp. 6-87), le sucederán las páginas del Catálogo de 1927 (pp. 182-186) y la breve reseña en su Arte Románico en España. Esquema de un libro. 1934, (p. 162). Gracias a su labor como Director General de Bellas Artes del Gobierno Berenguer, el conjunto fue declarado posteriormente Monumento Nacional (3 de junio de 1931) y poco después restaurado, bajo su dirección, por su amigo y discípulo, el arquitecto Alejandro Ferrant, como ya hemos tenido ocasión de estudiar.
Gómez-Moreno estableció las pautas básicas de la lectura del edificio y sus estrechas vinculaciones con San Isidoro de León. La escasa bibliografía posterior no ha pasado de aportaciones críticas puntuales, desde Kingsley Porter (1928) y Whitehill (1941) a Ramos de Castro (1978), Bango Torviso (1997 y 2000) y Rodríguez Montañés (2002).
En su contribución pionera en 1908, el sabio granadino supeditó las semejanzas de Santa Marta a la primera fase de la basílica leonesa, de fines del siglo xi (crucero, ábsides y portadas), obra de Doña Urraca, hermana de Alfonso VI, sin establecer ninguna relación con Petrus Deustamben, autor de la segunda fase que se consagraría en 1149. Una hermandad que para Lampérez era sólo cronológica, pues disposición y estructura se asimilaba a lo visigodo.
Sin embargo, en el Catálogo de 1927 reconoce que Santa Marta es "obra magistral que ofrece las mayores analogías con el crucero de San Isidoro de León, como si acaso fuese de aquel Petrus Deustamben, que tan estimado era de Alfonso VII", atribución que desde entonces ha sido lugar común en la bibliografía.
Deustamben fue autor del cercano puente de su nombre sobre el Esla, hoy desaparecido, posiblemente levantado sobre otro anterior, romano, y que tuvo una gran importancia militar, económica y estratégica, como ha estudiano hace mucho R. González. Situado sobre el Esla casi en la confluencia actual con el Órbigo (entre Milles de la Polvorosa y Villaveza del Agua), dio lugar al desarrollo de una población, hospital de peregrinos y priorato depende la abadía de Benevívere (Palencia).
Su nombre alude a este personaje, conocido en la documentación como Petrus Deustamben o Pedro de Dios, maestro que participó activamente en la construcción de San Isidoro (donde recibió sepultura), aunque se ignora exaccuándo y qué obras realizó. Lo cierto es que el puente debía de estar terminado ya en 1140, según escritura que refiere las posesiones del obispo de Astorga junto al mismo.
Apenas poseemos datos sobre su vida y cronología. La mayoría proceden del epitafio de su tumba situada en el SO de la colegiata, donde se recuerda que:
"superedificavit ecclesiam hanc, (edificó esta iglesia), "fundavit pontem que dicitur de Deustamben"(construyó el puente que dicen de Deustamben), "et quia erat vir mirae abstinentiae, et multis florebat miraculis, omnes eum laudibus praedicabat. Sepultus est hic ab Imperatore Adefonso et Sancia Regina" (y que fue hombre de mucha penitencia que brilló por numerosos milaobjeto de unánimes alabanzas y fue enterrado [en la basílica de San Isidoro] por orden del Emperador Alfonso [VII] y la Reina Sancha.
El P. Risco, en la continuación de la España Sagrada de Flórez, le hace vivir equivocadamente en época de Fernando I (1037-1065). Sin embargo, el hecho de que fuera mandado enterrar por Alfonso VII (1126-1157) y probablemente fuese también el responsable de la terminación de la iglesia de San Isidoro (nunca posterior a 1125 a partir del análisis estilístico de las esculturas, según Durliat), presupone, sin duda, una cronología en torno al primer tercio del siglo xii, fechas que se acomodan bien con la construcción de Santa Marta. La dedicación solemne de 1149 en presencia de la familia real sería, en opinión del mismo investigador francés, una ceremonia relacionada con el cambio de estatuto de la iglesia, regentada desde hacía dos años por los canónigos regude San Agustín.
Nada sabemos del patrono y "arquitecto" de nuestra iglesia del Tera, aunque tampoco extrañaría que Deustamben y un equipo de lapicidas leopudieran estar detrás de las obras. La figura del artista itinerante se registra en el Líber Sancti Jacobi donde se da cuenta de los viatores que reparan una parte del Camino jacobeo en el primer cuarto del siglo XII y la confirman las estrechas semejanzas entre edificios distantes. Uno de aquellos sería Petrus Deustamben, que murió en olor de beatitud (como recuerda su epitaen una época en que la santidad fue frecuente culminación de una carrede ingeniero o constructor (Santa Domingo de la Calzada en La Rioja, San Lesmes y San Juan de Ortega en Burgos, San Raymond (Raymond Gairard) en Toulouse.
La hipótesis parece razonable, pero habríamos de matizar qué es y qué se entiende en esta época por "arquitecto".
Según S. Kostof, los arquitectos que emprendieron las obras de las iglerománicas debieron de ser expertos maestros de la construcción. La mayoría, seglares, conocedores de los secretos gremiales adquiridos sobre la geometría y mucha práctica en el manejo de la labra de piedra y la estática constructiva. La mano de obra, formada por cuadrillas itinerantes de alba-ñiles, estuquistas, canteros, vidrieros, etc. llegaba al solar de un proyecto importante, a menudo desde lejos, e instalaba un taller donde se formarían los talentos locales que, al poco tiempo se dirigían a otros lugares. Entre estos artesanos acabarán destacando algunos oficiales y maestros por su especial habilidad en las labores edilicias y de diseño, que paulatinamente darán lugar a la recuperación de la figura del arquitecto. Una imagen que aparece ya defien el siglo XIII según las conocidas palabras del escritor y predicador dominico Nicolás Virad: "los maestros albañiles con varas de medir y guantes en las manos dicen a los demás, "cortad aquí", y ellos no hacen nada, pero cobran los honorarios más altos...".
En realidad, el término arquitecto aparece cada vez con menos frecuenen los textos a partir del siglo VII y, cuando se utiliza, su uso se refiere en conjunto a los albañiles sin distinción profesional específica. Lo más habitual es que, cuando en los documentos encontramos verbos como fecit, construxit, aedificavit, se refieran, casi sin excepción, al promotor. A veces el término preciertas resonancias místicas y se aplica de nuevo al patrono. Un caso bien conocido es el del obispo Gelmírez, acreditado como "sapiens architectus"por la Historia Compostelana, frase que procede de San Pablo (I Cor. 3,10). El concepto clásico, vitrubiano, del arquitecto se había ido desvaneciendo prosiendo sustituido por el de arquitecto como maestro de obras (magister operis, caementarius, lathomus, caputmagister), ya no un teórico liberal, sino un perito en el manejo de materiales, experto en cantería, carpintería o albañilería que, como hemos dicho, solía proceder de las filas de las artes de la construcción, de donde lentamente emergerá el nuevo profesional liberal.
La iniciativa de las construcciones eclesiales, recuerda Moralejo, recaía normalmente, en las catedrales, en el obispo y el capítulo, en monasterios y colegiatas, en abades y priores, de acuerdo con sus respectivos capítulos.
Unos y otros delegaban después su autoridad en gestores que en Compostela fueron el mestre del capítulo Segeredo y el abad Gundesindo. Inmedespués se llamaba a un "arquitecto", magister operis,maestro encargado de la obra en cuestión.
Como había pocos maestros instalados en las ciudades -escasamente pobladas y a menudo construidas en madera- estos canteros solían venir de lejos, sobre todo, cuando el monumento que erigir exigía la posesión de gran pericia técnica y agudo sentido artístico. Es posible, recuerda nuestro autor, que ese fuera el caso de Bernardo el Viejo y Roberto de Compostela o Petrus Deustamben de León.
El maestro de obras constituía luego su equipo de tallistas de piedra y operarios que, en parte, eran una mano de obra móvil. En el caso de Comel número considerable de lapicidas imponía tal hecho de manera imperativa. Se puede, pues, admitir que son las condiciones mismas del ejerdel oficio de "arquitecto" u operario las que favorecieron la difusión de técnicas, modos de construcción y modelos edilicios a lo largo de las rutas de peregrinación jacobeas. La falta de presupuesto y las consiguientes paradas en las canterías (como ocurrió en Compostela entre la caída en desgracia del obispo Diego Peláez en 1087 y la llegada de Gelmírez en 1100) facilitaron asila movilidad de maestros y equipos en busca de nuevas obras. Entre ellos figuraban los escultores. Debían de aprender a menudo su oficio en las canterías y el magister operis distinguiría a los más hábiles de los tallistas poniéndolos a prueba. Incluso él mismo acumularía frecuentemente las dos funciones. Muchas veces, señala Moralejo, cuando se produce la interón de un nuevo "arquitecto" en un edificio, tal hecho suele acompañarde una ruptura paralela en la decoración escultórica (Colegiata de Saint Gaudens, próxima a Toulouse). Sin embargo, es muy difícil diferenciar la marca de la personalidad de un escultor sobre la totalidad de la obra, bien por la participación personal o por la de sus discípulos (Maestro de Jaca).

Fernando Regueras Grande

Jesús Cuesta Salado, F. Pablo Fernández Alcalá y Sarvelio Villar Herrero - Castroverde de Campos. Notas de su historia y patrimonio [2011]


Jesús Cuesta Salado, F. Pablo Fernández Alcalá, Sarvelio Villar Herrero: Castroverde de Campos. Notas de su historia y patrimonio. 196 pp. 24X17. Rústica. 2011. ISBN: 978-84-938160-4-9.

ÍNDICE

Regimiento de la villa de Castroverde
Las otras ermitas de Castroverde
Otros datos de las ermitas de Castroverde en los siglos XVI y XVII
Las cercas de la villa
El Convento en el siglo XVII
La supresión del Convento Franciscano durante el Trienio Liberal
Fiestas en Castroverde durante los siglos XVI y XVII
Catástrofes en la villa a lo largo de los siglos XVI y XVII
La nefasta riada del 62
El Sagrario de Santa María del Río
El Retablo de San Nicolás
La capilla de la torre de San Nicolás
Unas pinturas perdidas en San Nicolás
El Retablo de El Convento
La enajenación de obras de arte en el Convento por la Desamortización de Mendizábal
Platería del siglo XVI en Castroverde
Los enterramientos en las iglesias de Castroverde
La Cofradía del Jesús y la Semana Santa
Mapa de términos de los lugares de Barcial de la Loma y Castroverde
El Palacio
Castroverde tuvo tren
Mil años de historia:
Cronología de Castroverde del siglo XI al siglo XX
Bibliografía

PRESENTACIÓN

Con motivo de cumplirse los 25 años de la fundación de la A. C. Castrum Viride, hemos querido que este libro sea símbolo del quehacer cultural de la asociación y el final de un largo camino que, en pos de la cultura local, se ha recorrido desde aquel lejano verano de 1984.
A lo largo de una parte de este tiempo, en la revista cultural Castrum Viride, han ido apareciendo diversos artículos sobre la historia de nuestra villa, así como nuevos datos y estudios sobre el patrimonio artístico de nuestra localidad, que amplían lo que en la revista “Apuntes, en torno a Castroverde”, se fue publicando, y que dio como resultado el libro “Castroverde de Campos, apuntes en torno a una villa”.
Esta nueva publicación recopilatoria, basada en diferentes artículos, se puede agrupar en tres apartados: Historia, Patrimonio artístico y Cronología. Los aspectos históricos nos acercan, en bastantes momentos, a los siglos XVI y XVII, gracias a los datos recogidos en los Libros de Acuerdos del Concejo de Castroverde; el Patrimonio artístico se centra en las iglesias: retablos e imágenes y la Cronología es una rápida visión histórica de nuestra villa.
Deseamos que este nuevo esfuerzo sirva para que nuestro patrimonio histórico y artístico se conozca y sea valorado como se merece por todos los vecinos, descendientes y amigos de Castroverde.
La Asociación Cultural Castrum Viride y el Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, damos nuestro agradecimiento a cuantas instituciones y entidades han colaborado en la edición de este libro: “Castroverde de Campos: Notas de su historia y patrimonio”, sin cuya ayuda nuestra asociación no hubiese podido realizarlo.
Gracias, a todos.

A.C. Castrum Viride
C.E.B. Ledo del Pozo

Emiliano Pérez Mencía - Valles de Benavente. Artesanía de jubilados (IV). Exposición [2009]


Emiliano Pérez Mencía: Valles de Benavente. Artesanía de jubilados (IV). Exposición. 104 pp. láms. color 24x17. Rústica. 2009. ISBN: 978-84-936651-6-6.
Presentación.

ÍNDICE

RELACIÓN DE EXPOSITORES

Porfirio Botrán García - Bretó de la Ribera.
José Cachón Rodríguez - Benavente.
Manuel Cordero Aliste - Santovenia del Esla.
Antolín Dueñas Cid - Burganes de Valverde.
Isaías Galende Sastre - Pumarejo de Tera.
Vicente López Fernández - Arcos de la Polvorosa.
Ángel Mañanes del Castillo -Benavente.
Emilio Martínez Martínez - Burganes de Valverde.
Antonio Nuevo Blanco - San Cristóbal de Entreviñas.
Andrés Rodríguez Fernández - Camarzana de Tera.
José Rodríguez de León - Santovenia del Esla.
José Antonio Román García - Colinas de Trasmonte.
Vicente de Vega Polvorosa - Benavente.
Miguel Zanca Vara - Burganes de Valverde.
José Luis Zanfaño del Río - Benavente.

BRIGECIO. Revista de Estudios de Benavente y sus Tierras, 20 [2010]


BRIGECIO. Revista de Estudios de Benavente y sus Tierras, 20 (2010), 344 pp. ISSN: 1697-5804.

ÍNDICE

HISTORIA ANTIGUA Y ARQUEOLOGÍA
Juan Carlos Sastre Blanco y Alicia Tejeiro Pizarro: "El Castillón, un poblado tardoantiguo en el valle del Esla".


HISTORIA Y DOCUMENTACIÓN
José Ignacio Martín Benito: "El castillo y la muralla de Belver de los Montes (Zamora)!
José Ignacio Martín Benito y Rafael González Rodríguez: "Notas históricas para la preparación del escudo de Tábara (Zamora)".
José Ignacio del Amo Lobo: "Eruditos de la Ilustración. Entre gallegos y benaventanos".
José Ignacio del Amo Lobo: "El Mayorazgo de la Gándara".
Samuel Mezquita Cordero: "El término municipal de Santovenia del Esla y sus despoblados según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada".
Eugenio Fernández Domínguez: "Villaferrueña según las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de Ensenada".


HISTORIA DEL ARTE
José Ferrero Gutiérrez: "El Beato de San Miguel y los monasterios de Vadetábara".
Ángel Panizo Delgado: "Santa Marta de Tera: signos lapidarios e inscripciones epigráficas en su iglesia".
Miguel Ángel González García: "Notas para la historia del arte de Benavente y su comarca: la construcción de la espadaña de San Adrián del Valle".
Elena Hidalgo Muñoz: "La tercera fachada del Hospital de la Piedad de Benavente".

FILOLOGÍA
Clemente Vara Gallego y Luis Carlos Nuevo Cuervo: "Vocabulario del valle del Tera (II)".
María Teresa Hernández: "Miguel Hernández Miñambres: poeta y autor de la letra del himno de Benavente".

ETNOGRAFÍA
Manuel Barrio Prada: "Los juegos tradicionales en Benavente y los Valles (II)".

VARIA
Natán Guijarro Menéndez: "El dominio del monasterio de San Martín de Castañeda en Benavente y su comarca en los siglos centrales de la Edad Media".
Rafael González Rodríguez: "El valeroso caballero y animoso capitán Francisco de Villagrá. En torno a una sepultura de San Juan del Mercado".
Rafael González Rodríguez: "Una descripción de Benavente y su castillo en un tratado del siglo XVIII".
Fernando Regueras Grande: "Varia Tabarense".

CRÓNICA 2010

Fernando Regueras Grande: "La villa de Camarzana: cuatro años después".

Luis Carlos Nuevo Cuervo: "Memoria anual del CEB Ledo del Pozo".

Normas para la publicación de artículos en "Brigecio".

Emiliano Pérez Mencía - Julio Vecino Martínez (1919-2006). Exposición [2008]


Emiliano Pérez Mencía: Julio Vecino Martínez (1919-2006). Exposición. 112 pp. láms. color 24 x17. Rústica. 2008. ISBN: 978-84-935455-6-7.

ÍNDICE

Presentación
Escultura
Pintura
Dibujo
Apéndice

PRESENTACIÓN

Julio Vecino nació en el año 1919 en Castrogonzalo (Zamora) y pasó en Madrid una parte de su vida. Allí se forjó su madera de artista, de escultor y también de pintor, pues practicó las dos artes, aunque se dedicase más a la primera. Aprendió la técnica de la talla de la madera con el escultor Eduardo Carretero, completando su formación con la lectura y el estudio de libros relacionados con el arte de la escultura y de la pintura. Y, a pesar de contar tan sólo con estudios primarios, se preparó por su cuenta de tal modo que llegó a convertirse en un verdadero maestro.
Su defecto físico (era mutilado de guerra y le faltaba una pierna) no fue obstáculo para desarrollar su actividad, sino todo lo contrario. Ocurría que su andar lento y parsimonioso se trasladaba a su obra, haciendo que pensase y se detuviese más en ella y consiguiendo de este modo una mayor perfección.
Por otra parte, el aislarse con frecuencia de todo y de todos le permitía centrarse más en su vida interior y también en su misma obra.
En el año 1960 regresó a su tierra, estableciéndose hasta su muerte (año 2006) en Fuentes de Ropel, pueblo cercano a su lugar de nacimiento. Allí completó su obra de más de 1600 esculturas y en torno a 100 pinturas. Todo lo cual, junto con varias carpetas de cientos de bocetos y otros dibujos se conservan en lo que era su domicilio habitual.
Porque Julio, de todas sus piezas realizaba un boceto, demostrando también su buen hacer y conocimiento del dibujo. Precisamente, los últimos años de su vida, cuando dejó de trabajar la madera y la pintura los dedicó solamente a dibujar.
En sus tallas utiliza con preferencia la madera de encina, porque sabe muy bien que, aunque es difícil de trabajar, después de pulida, adquiere una textura y belleza difícilmente comparable. También utiliza madera de almendro, de nogal y otras.
Su obra escultórica está marcada por líneas o formas y volúmenes sencillos y equilibrados, llenos de ingenio y sabiduría, ya se trate de una talla realista o abstracta. Algunas piezas nos muestran unas fi guras retorcidas o contorsionadas con una realización perfecta que por sí solas desarrollan el movimiento.
Entre ellas hay gran variedad: muchos bustos, algunos autorretratos, escenas de toros y toreros, piezas de tema egipcio y africano, bailarines, escenas familiares y muchas parejas de enamorados, imágenes
religiosas y también abundantes tallas figurativas y no figurativas, incluidos también algunos bajorrelieves.
Sus pinturas al óleo se centran en temas relacionados con personajes famosos o conocidos, a modo de retratos, y en paisajes, cercanos o más alejados, conocidos, visitados o creados por él.
Ha sido un artista que, cosa curiosa, ha permanecido al margen de cualquier circuito comercial, por lo que su obra se conserva casi intacta. Pero se sentía feliz cuando muchas personas, incluso de otros
países, se acercaban por su casa de Fuentes de Ropel para visitarle y contemplarla.
Apenas realizó exposiciones y siempre no lejos de su entorno: En algunos Colegios e Institutos, en pequeños pueblos de León, como Toreno, Valdefuentes del Páramo, Villamañán y Valderas y de la provincia de Zamora, como Valdescorriel, Villafáfi la, Castrogonzalo, y Fuentes de Ropel, en donde residía. También en la Caja de Ahorros de Zamora y en el Ayuntamiento de Parla (Madrid).
La exposición se completa con la edición, por parte del CEB “Ledo del Pozo”, de este libro-catálogo, en el que se añaden algunas piezas más de su abundante obra, tanto de esculturas como de relieves, pinturas, bocetos y dibujos, para dejar constancia de ella y de su buen hacer artístico.
Al mismo tiempo que se da a conocer su obra, queremos rendir un homenaje, aunque sea a título póstumo, a una persona de esta comarca, artista, si queremos popular por el lugar en que vivió y desarrolló su actividad, pero de altos vuelos, que nos deja ver su verdadera creatividad, tal vez desconocida por muchos, debido a circunstancias ajenas a él mismo.
Este Centro de Estudios cumple así con una de sus tareas, la de promover, difundir y valorar el patrimonio y el arte local, del que es un valioso exponente Julio Vecino.
Nuestro agradecimiento a su hija Angelines, que nos ha dado todas las facilidades para poder realizar la Exposición, así como para la publicación del libro. Y por supuesto también a Caja España y al Ayuntamiento de Benavente, colaboradores habituales en todas las actividades culturales que organiza este Centro de Estudios.

Emiliano Pérez Mencía
CEB “Ledo del Pozo”

Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo". Estatutos [2001]


Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo". Estatutos. 16 pp. 24x17. Rústica. 2001. (Publicación no venal).

Emiliano Pérez Mencía - Valles de Benavente. El Agua que nos rodea [2005]


Emiliano Pérez Mencía: Valles de Benavente. El Agua que nos rodea. 157 pp. 24x17. Fotografías color. Rústica. 2005. ISBN: 84-933594-3-2.

ÍNDICE

Prólogo
Presentación
Cinco ríos y tres arroyos
Esla
Órbigo
Tera
Eria
Cea
El Almucera
El Castrón
El Reguero
El Caño de los Molinos
Canal del Esla
Canal del Tera
Canal de Manganeses
Presas y embalses
La Barca y el Puente
Fuentes
Molinos
Norias
Puentes
Paisajes
Depósitos de agua
Lavaderos y abrevaderos
Bibliografía
Mapa de los Valles de Benavente

PRESENTACIÓN

Desde Enero de 2004 colaboro en el semanario La Voz de Benavente y Comarcas en una sección titulada “Amigos del Patrimonio”. Se trata de una serie de reportajes relacionados con el rico y variado legado existente en esta comarca de Los Valles de Benavente, arquitectónico, artístico o arqueológico, etnográfico, tradicional, medioambiental e incluso lingüístico.
El título, elegido a propósito, tiene que ver con mi pertenencia, como socio, desde hace ya varios años, a la Fundación de Amigos del Patrimonio de Castilla y León. Los viajes programados para visitar monumentos, museos, parques naturales, aulas de interpretación, etc., en cuya reconstrucción o restauración ha intervenido la Fundación, han contribuido a mi decisión sobre esa colaboración y la necesidad de dar a conocer el patrimonio de esta comarca. Porque estoy seguro de que el primer paso para pensar en su protección y defensa tiene que partir del conocimiento del mismo. Es necesario saber lo que se tiene y su importancia. Quien dijo, con acierto, que "el patrimonio de antaño, son las rentas de hogaño" tenía y tiene mucha razón. De hecho son muchos los lugares que son conocidos y renombrados gracias a él y numerosas las personas que viven y trabajan por su protección y difusión.
Por mi parte, lo creo así, y quiero que, a través de estas páginas, se conozca un poco más y se aprenda a vivir, sino de él, al menos con él. Que las palabras destrucción, desaparición, abandono y ruina, den paso a protección, defensa, reconstrucción y restauración.
El libro recoge una selección de dichos reportajes, precisamente los relacionados con el agua, de modo especial los ríos, los arroyos, y todo aquello, sean construcciones, máquinas, o útiles que tienen relación con ella. Porque el agua es esencial para la vida de hombres, animales y plantas. Se dice que el agua es vida, nadie puede dudarlo.
Basta acercarse a un río y contemplar sus riberas y las vegas cercanas. Su fauna y flora nos lo atestiguan, al tiempo que contribuyen a llenar de riqueza y colorido todo el entorno. El agua hacía y hace funcionar molinos y centrales; sin ella no se hubiesen inventado ni utilizado las norias, poleas, cigüeñales y otros artilugios; es la razón de la construcción de puentes para atravesar ríos, arroyos, y embalses; de fuentes, depósitos, lavaderos y abrevaderos, para el servicio de hombres y animales; de canales y acequias para regar las tierras, etc.
Creo que la publicación puede ser de interés para todos, comarcanos o visitantes. A los primeros les ayudará a conocer un poco más y un poco mejor sus ríos y lo que les rodea, y a los demás les informará también sobre lo que les ofrecen los Valles de Benavente, una comarca a la que alguien un día bautizó como una pequeña mesopotamia en el Norte de Zamora. Y no se equivocó al decirlo, aunque todavía se esté esperando a que, lo que la naturaleza le dio, se vea mejorado por el hombre.
Agradezco a la Directiva del CEB "Ledo del Pozo" el interés mostrado en su publicación y el que, con ella, el Centro inicie una nueva serie relacionada con el Patrimonio y el Medio Ambiente. Mi agradecimiento especial a José Ignacio Martín Benito, expresidente del Centro y patrono, durante varios años, de la Fundación citada, con quien he trabajado, como secretario, y compartido muchas horas entre exposiciones, conferencias, publicaciones y viajes a sedes de otros de Centros de Estudios Locales de España. Él lo ha prologado, corregido y ayudado a preparar la edición, pues conoce bien los Valles de Benavente, por haberlos recorrido y por haberlos estudiado en diversas publicaciones.
En la actualidad, con una mayor dedicación a la res publica, está haciendo lo posible por conseguir el progreso para estas tierras.
Por último mi agradecimiento también a todas aquellas personas que, en mi recorrido por los ríos y pueblos ribereños, me han proporcionado algún tipo de información.

Emiliano Pérez Mencía

BRIGECIO. Revista de Estudios de Benavente y sus Tierras, 18-19 [2008-2009]


BRIGECIO. Revista de Estudios de Benavente y sus Tierras, 18-19 (2008-2009), 352 pp. ISSN: 1697-5804.

ÍNDICE

HISTORIA ANTIGUA Y ARQUEOLOGÍA
José Luis Vicente González: "Bellum Asturicum. Una hipótesis ajustada a la historiografía romana y al marco arqueológico y geográfico de los valles de Benavente y su entorno".

HISTORIA Y DOCUMENTACIÓN
Elías Rodríguez Rodríguez: "El señorío de la casa de Almanza en tierras zamoranas en el siglo XV".
Constantino Blanco Rubio: "Las ordenanzas municipales de la Torre del Valle de 1527".
José Ignacio Martín Benito: "Una aproximación a la Villa de Benavente en el siglo XVII".
Constantino Blanco Rubio: "La cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Paladinos del Valle. Noticia histórica".
Lucio Martínez Pereda: "Ceremonias político-religiosas y propaganda social en Benavente durante la Guerra Civil".

HISTORIA DEL ARTE
Rubén Fernández Mateos: "Imaginería gótica de los siglos XIII y XIV en los valles del Tera y de Vidriales (Zamora). El crucifijo y el calvario".

FILOLOGÍA
Clemente Vara Gallego y Luis Carlos Nuevo Cuervo: "Vocabulario del Valle del Tera (I)".

ZOOLOGÍ A
José Ignacio Regueras Grande: "Capturas, biometría y edades de corzos y ciervos en un coto de caza de Sanabria (Zamora)"

VARIA
Alicia Mansilla Fermoso y A. Tomás Osorio Burón: "Restauración de la imagen del Stm. Cristo de Santo Tomé de Quintanilla del Monte (Zamora)"
Rafael González Rodríguez: "Memento mori. Una lauda sepulcral del monasterio de Santo Domingo de Benavente".
Rafael González Rodríguez: "El monasterio de Sancti Spiritus de Benavente. Aventuras y desventuras de dos retablos zamoranos en Marmolejo (Jaén)".
Rafael García Lozano: "La catástrofe de Ribadelago en la prensa nacional: Sábado Gráfico".
Fernando Regueras Grande: "Nuevas imágenes sobre el castillo de Benavente".
Óscar Huerga Miñambres: "Futuro incierto del patrimonio arquitectónico de Benavente".

CRÓNICA 2008
"Memoria anual del CEB Ledo del Pozo"- Luis Carlos Nuevo Cuervo; "Camarzana: exposición y monografía sobre la villa"- Fernando Regueras Grande; "Exposición y visita Mazarrasa a Benavente"- Fernando Regueras Grande; "Restauración de iglesia y palacio de Santa Marta de Tera, alguna novedad bibliográfica y otras noticias sobre exhumación de represaliados en la guerra civil" - Fernando Regueras Grande.

RECENSIONES

NORMAS PARA LA PUBLICACIÓN DE ARTÍCULOS EN "BRIGECIO"

Luis Carlos Nuevo Cuervo - Lengua estándar y diversidad dialectal en el vocabulario de Benavente y cuenca del Órbigo [2001]


Dr. D. Luis Carlos Nuevo Cuervo: Lengua estándar y diversidad dialectal en el vocabulario de Benavente y cuenca del Órbigo. Discurso leído el día 25 de enero de 2001 en el acto de su solemne recepción académica y contestación del Dr. D. José Ignacio Martín Benito presidente del C.E.B. 51 pp. 24x17. Rústica. 2001. ISBN: 84-931127-6-3.

Emiliano Pérez Mencía - Valles de Benavente. Artesanía de jubilados (III) [2007]


Emiliano Pérez Mencía: Valles de Benavente. Artesanía de jubilados (III). Exposición. 112 pp. láms. color 24x17. Rústica. 2008. ISBN: 987-84-933594-9-2.

ÍNDICE

Presentación

Relación de expositores

Miguel Alonso Centeno · Santa Cristina de la Polvorosa.
Camilo Arias Llamas · Melgar de Tera.
Fidenciano Bécares Mielgo · Fresno de la Polvorosa.
Adelina Cordero Robles · Milles de la Polvorosa.
Manuel Díez Barrigón · Santibáñez de Tera.
Avelino Gutiérrez Ferreras · San Pedro de la Viña.
Genaro del Hoyo Peláez · Fuentes de Ropel.
Fermín López Veleda · Manganeses de la Polvorosa.
Dámaso Majado Álvarez · San Pedro de Ceque.
Joaquín Pérez Mielgo · Santa Cristina de la Polvorosa.
Claudino Ramos Valverde · La Torre del Valle.
Senén Tejedor García · Alcubilla de Nogales.

PRESENTACIÓN

Un año más celebramos esta exposición en la que contamos con un grupo de personas mayores de esta comarca de los Valles de Benavente que, una vez jubiladas, han optado por dedicarse y realizar en sus ratos libres, más como ocio, entretenimiento y distracción que como un trabajo obligado, estas artesanías, que les han permitido y ayudado a vivir y disfrutar del tiempo como han querido y del modo en que se han sentido más satisfechos. Saben ellos muy bien que la jubilación no implica inactividad, sino que puede ser todo lo contrario, una etapa llena de creatividad y ocupaciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida y disfrutar de un mayor bienestar. No otra cosa es lo que ha ocurrido con estas personas que se han dedicado con verdadera afición, no exenta de sabiduría, a realizar aquello por lo que se sentían más atraídos.
Y, si el año pasado fueron once los que participaron en la exposición, este año son trece, doce hombres y una mujer, los que nos muestran sus trabajos. Algunos se han servido de los conocimientos, herramientas y materiales de su antiguo oficio para hacer las piezas u objetos que han realizado durante su jubilación.
Es el caso de Dámaso Majado Álvarez, el carpintero de San Pedro de Ceque, que utilizando maderas diversas en formas y colores, nos muestra sus cajas, vasos, jarras, jarrones, botijos, etc. elaborados con la técnica de la taracea, palabra que era desconocida para él, a pesar de trabajar en ello varios años; Manuel Díez Barrigón, el herrero de Santibáñez de Tera, que se ha dedicado a reproducir en miniatura tanto su antigua fragua como cada una de las herramientas y máquinas que utilizaba; o el caso de Fermin López Veleda, de Manganeses de la Polvorosa, recientemente fallecido, que trabajó toda su vida en Euskalduna (Astilleros de Bilbao) y se dedicó, ya jubilado, a construir maquetas de algunos de los barcos que se fabricaban y de los que él vio en el muelle; y otros, que fueron agricultores o ganaderos, cuya vida en el campo y su cercanía a los animales les ha servido para dejar plasmada su experiencia anterior en diversas piezas: composiciones con raíces y cuernos originales o de madera decorados por él, en el caso de Camilo Arias Lorenzo de Melgar de Tera; cuadros al óleo o acuarelas sobre temas relacionados con el campo, los animales y algunos edificios del pueblo, Claudino Ramos Valverde de La Torre del Valle; y los objetos diversos de Senén Tejedor García, el que fue molinero de Alcubilla de Nogales, que quiso reflejar en ellos algo relacionado con su vida en el molino y su contacto permanente con la naturaleza. A Senén, desde que sus piernas y su mismo corazón le empezaron a fallar, se dedicó a hacer muletas y bastones con puños de aves, algunos para uso personal.
Hablando de bastones tenemos que destacar de modo especial a Joaquín Pérez Mielgo, de Santa Cristina de la Polvorosa, que trabajó siempre en la construcción y ahora lleva ya muchos años haciendo casi sólo bastones, con gran variedad de formas, colores e incluso decoración, tanto en las varas como en los puños.
De todos tenemos que decir que, a lo largo de su vida, se sintieron atraídos, de alguna manera, por lo que ahora hacen de jubilados, y utilizan el material preferido por ellos. Este material ha sido y es la madera para Fidenciano Bécares Mielgo y Manuel Domínguez Alija, ambos de Fresno de la Polvorosa, que, además, viven en la misma calle. Del primero podemos contemplar en la exposición yugos, carros, matracas y carracas, entre otros objetos, y de Manuel sus aves, sus veletas y sobre todo su motos en miniatura que seguramente sorprenderán a los visitantes.
Con madera trabaja Miguel Alonso Centeno, de Santa Cristina de la Polvorosa, haciendo muebles en miniatura: sillas, mesas, bancos, banquetas, además de otros objetos o útiles domésticos: fuelles, etc. Tiene algún carro, el frontón y el puente de Santa Cristina, ente otras cosas.
También de la madera se ha servido Avelino Gutiérrez Ferreras, el de San Pedro de la Viña, pues de madera son sus sencillas y artesanas piezas: platos, vasos, morteros, cazos, etc. Aunque Avelino, además de la madera, ha manejado y maneja con frecuencia la pluma, el bolígrafo e incluso el lápiz, para escribir poesías que llenan sus cuadernos y por las que ha recibido ya algún premio en concursos literarios para personas mayores. En ellas refleja vivencias personales y cosas de su pueblo, todo ello ocurrido en el pasado a lo largo de su vida.
Por su parte, Genaro del Hoyo Peláez, de Fuentes de Ropel, expone algunas de sus piezas elaboradas y trabajadas con hueso y cuerno de ciervo, materiales que él ha utilizado desde que se jubiló. Heredó la afición de su padre y de su tío que también fueron, como él, pastores y agricultores. Llaman la atención sus adornos femeninos, las agujas de ganchillo de hueso, y los puños de sus bastones hechos con cuerno de ciervo.
Tenemos que destacar este año la participación de una artesana, o si queremos una artista, que, aunque pinta oleos y acuarelas, destaca sobre todo por sus esmaltes e iconos. Se trata de Adelina Cordero Robles, de Milles de la Polvorosa. Aunque ya trabaja en ello desde hace años, su dedicación y entrega ha sido mayor una vez jubilada, pues cuenta con más tiempo y no le faltan las ganas de seguir con sus aficiones artísticas. Además le mueve el deseo de que, los que vean sus obras, disfruten con su contemplación como ella lo ha hecha al realizarlas.
Los textos de este libro-catálogo fueron publicados con anterioridad en el semanario La Voz de Benavente y Comarca a cuya dirección agradezco su colaboración.
Por otra parte, mi agradecimiento también al CEB “Ledo del Pozo” que aprobó en su día la organización de esta exposición y la publicación del libro, al Ayuntamiento de Benavente y a Caja España colaboradores habituales con este Centro de Estudios, y al Centro Cultural Soledad González en cuyas salas se celebra la muestra.

EMILIANO PÉREZ MENCÍA
AGOSTO 2008

Francisco Ynduráin - Benavente (Zamora) [2006]


Francisco Ynduráin: Benavente (Zamora). 32 pp. 18x12. Benavente 1957 (Reed. 2006).

PRESENTACIÓN

El Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” quiere felicitar a sus socios el nuevo año 2006 con la reproducción de un breve y entrañable folleto, ya casi cincuentenario (1957) y hoy una auténtica rareza bibliográfica.
Este Benavente (Zamora), de Francisco Ynduráin (1910-1994) no es apenas sino un modesto cuadernillo de 8 páginas, amable semblanza de nuestra villa que tanto frecuentó el ilustre maestro navarro. Ejemplar gratuito de la Junta Provincial de Información, Turismo y Educación Popular de Zamora, formaba parte de una serie de brevísimos opúsculos de promoción turística de la provincia.
Para los benaventanos de cierta edad tiene este folleto un resabor saudoso de lo visto y vivido, que el tiempo ha pulverizado: iglesias, conventos, nombres, restaurantes y alojamientos, calles, el silbo del tren y las fi estas trastocadas, menos mal que aún resiste el “bacalao a lo tío” (o a “la Marcela”, de tan memorable casa de comidas sita frente al Cafe del Conde en la calle Carnicerías).
Se acompaña el “facsímil” de un texto del que suscribe que reproduce el publicado en 1995 en la revista Brigecio 4-5 en homenaje al profesor D. Francisco Ynduráin.
Nada más nos resta que agradecer a la familia Ynduráin Muñoz su gentileza en permitirnos la edición de esta obrita que hoy nos congratula compartir con todos ustedes.

FERNANDO REGUERAS GRANDE


Francisco Ynduráin (1910-1994)

Earth, receive an honoured guest
AUDEN

El 25 de octubre de 1994 moría en Pozuelo de Alarcón (Madrid) Francisco Ynduráin. Pocos le conocían en Benavente a pesar de sus puntuales visitas veraniegas a lo largo de más de cincuenta años: un puñado de amigos en La Mota, paseantes de nostalgias en esa acrópolis sentimental de los benaventanos, “aguda proa donde se alza la Torre del Caracol ...” y desde la que se divisa “uno de los
más hermosos paisajes de la meseta: praderas frescas, densos plantíos de álamos y chopos, tablas de huerta con profusión de frutales se suceden alternando hasta Tierra de Campos por naciente, las llanadas de Barcial hacia mediodía y un primer plano de colinas cubiertas de encinares contra un remoto trasfondo de sierra y picos azuleando en la lejanía, por norte y poniente”. (F. Ynduráin, Benavente (Zamora), Zamora 1957).
Pocos, sí, conocían la vividura del filólogo y crítico literario: tan contento entre las serranas del arcipreste como fino escudriñador de la asfixia de Bernarda Alba, tan cómodo con Faulkner como con las andanzas de Pedro Saputo, con la “prospectiva de la novela contemporánea” o la pulsión aleixandrina (desde Velintonia). Y es que Ynduráin supo “evitar siempre el escollo de la especialización deshumanizadora” (palabras de D. Felipe de Borbón en el discurso de entrega del premio Príncipe de Viana, 10-VII-1994), o por recordar una cita de la que gustaba y que resume su talante humanista y cabal: “Una cosa bella es una alegría para siempre” (Keats).
Pocos sabían del profesor de palabra justa, del discípulo y contertulio de Unamuno la tarde antes de que “aquel hombre viejo” (Egido) falleciese al dulce y trágico amor de la jo” camilla, del maestro de maestros (F. Lázaro Carreter, Manuel Alvar, Tomás Buesa y un larguísimo etcétera), del preceptor del rey Juan Carlos, del rector ágil de la UIMP, siempre atento al pulso de lo nuevo:
“Mientras los otros catedráticos, académicos, profesores, sabios, andaban cada uno con su clásico, con su Gracián, con su Tirso, con su Cervantes, llevando al clásico a todas partes, como un maniquí de sastrería, para sentárselo al lado en las conferencias y los cursos, Paco Ynduráin era el único que se ocupaba de los jóvenes, de lo nuevo y de los nuevos. Los profesores siempre le han tenido miedo a la actualidad literaria, a lo que está naciendo ahora mismo, porque eso obliga a repensar y porque no lo entienden...Paco Ynduráin no, y así le ha ido” (F. Umbral, “Paco Ynduráin”, El Mundo, 12-VII-1994).
Maestro de varios académicos, entre ellos su actual Director, a Ynduráin le cupo quizás la suerte de no acabar convertido en un “sillón vacío”. Apátrida de la Academia, que no de la lengua, engrosa, sin embargo, la nómina indeleble de los Unamuno, Valle-Inclán o Alberti sin haber menester de la huera “inmortalidad” de un discurso de investidura.
Porque Ynduráin estuvo siempre donde estaba “... en el mismo sitio y no necesita lo que tanta gente busca. El maestro ni se jubila ni lo retiran. Es acaso la suprema dignidad que le da el serlo. Cuando tanta gente cree que ser importante es que hablen de ellos, que les ofrenden la vacuidad de un elogio o que les digan adiós con tópicos tan viejos como la vanidad humana, Ynduráin -que está siempre en su sitio- no necesita otra cosa que la fififi delidad de los afectos” (M. Alvar, “Mi Don Francisco Ynduráin”, Estudios sobre el Siglo de Oro. Homenaje al profesor Francisco Ynduráin, Madrid 1984.)
Ajeno a pompas y alborotos, silencioso, sabio malgré lui, trabajador infatigable, así vivió y así murió “discreta y elegantemente, sin marear ni dar tres cuartos al pregonero, sin molestar a nadie, como pidiendo perdón por tener que despedirse y no poder evitarlo. Paco Ynduráin fue siempre el arquetipo del hombre de buenos modales, del caballero de educación esmerada y cortés” ( C. J. Cela, ABC 11-XI-1994 ).
Casado con una benaventana, Dora Muñoz, razones familiares le vincularon por más de medio siglo con Benavente y por oficio o devoción no fue extraño a un pueblo y una tierra cuyo legado histórico vio poco a poco desmoronarse.
En 1957, el Ayuntamiento le encarga “por su extensa cultura cuanto por su bien probado amor a Benavente” la redacción de un folleto turístico de la ciudad. En carta de 9 de Febrero del mismo año al entonces alcalde Manuel Rojo, acepta la confianza en él depositada pues “sabéis...el amor que profeso a Benavente... Aunque no soy un especialista en cuestiones histórico-artísticas, creo que conozco o podré conocer cuanto a Benavente se refififi ere”. En dicho folleto, muy breve pero curiosamente no publicado en su integridad manuscrita, Ynduráin se preocupó -sin olvidar La Mota- del patrimonio monumental de nuestras iglesias, castillo y hospitales, islotes hoy definitivamente deshauciados dentro de esa marejada urbana peor que la especulación, la insensibilidad.
En 1975, labor de muchas pláticas y un oído siempre avizor, fijó frases y dichos del habla local benaventana, conciencia de peculiaridades lingüísticas en la actualidad prácticamente extinguidas: “Notas sobre el habla de Benavente (Zamora)”, Revista de Dialectología y tradiciones populares. Homenaje a V. García de Diego, nº , 1975, pp. 567-577.
Todavía a fines del año pasado se lamentaba desde las páginas de ABC (7 y 18-XI-1993), con “pesadumbre y pesar” por la situación en que se encontraba la Torre del Caracol del viejo alcázar de los Pimenteles, socavados sus cimientos por lluvias amenazantes.
Sin conocerlo personalmente, aunque le seguía en sus habituales entregas a Saber Leer (revista de crítica de libros de la Fundación Juan March) y en el cariño y elogios de mi padre Fernando Regueras Galende, José Eulogio González y Julián Cachón, compadres peripatéticos de largas tardes de estío, fueron aquellos últimos artículos y la publicación de Brigecio 3, los que me impulsaron a visitarlo.
Era sábado sin fútbol, un día bronco de marzo, en su madrileña casa orilla de La Castellana. Desde el reciente fallecimiento de su mujer -“viudo de amor, viudo de tantas cosas, solitario de todo, lector y amigo” (F. Umbral, El Mundo,12-VII-1994)- vivía con su cuñada Pilar Muñoz y con ambos compartí una cordialísima sobremesa en la que hablamos largo -y con resignación- de Benavente. “El viejo Ynduráin, mi querido Paco”, como lo recordaba Umbral días después de su muerte (El Mundo, 30-X-1994), estaba ya asediado por el mal que lo perdía, un golpe bajo que había achicado su “sombra esbelta y sabia”, su envergadura de pelotari navarro, de vascón de Aoiz, sólo tamaña de su extrema gentileza.
Con la más ingenua de las inoportunidades le sugerí nuestro entusiasmo por su colaboración en este número de Brigecio. Era ya demasiado tarde. En los meses siguientes los síntomas se tornaron irreversibles: faltó a su cita estival y recibió el premio Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra. El otoño se lo llevó, como a Rilke.
Rigores de la vida e ironías de la muerte, habíamos quedado en vernos y por carta a mi padre sé que leyó la revista y tenía intención de escribirme. Dolido y dolorido como estaba cuando lo visité, no dudó un momento, sin embargo, en bajar conmigo tres pisos y acompañarme hasta la puerta de la calle, gesto entrañable y cortés donde los haya que su sabida muerte agiganta.
Por eso estas palabras de homenaje y recuerdo, que he querido en boca de otros -más exactas que las mías- no son, ni podrían ser frágil semblanza biográfica y menos obituario o el pronto y triste centón bibliográfico con el que cierto venecianismo académico amortaja y sepulta a sus muertos; son sólo y quieren ser palabras de agradecimiento y reencuentro, en nombre de todos los que con él compartieron su elegancia discreta, su saber sin proponérselo, su costumbre benaventana, ahora que sus cenizas forman parte ya de nuestra tierra.

FERNANDO REGUERAS GRANDE

Antonio Viloria - Segundo Viloria (1855-1923). Un arquitecto zamorano [2007]


Antonio Viloria: Segundo Viloria (1855-1923). Un arquitecto zamorano. 118 pp. 19,5x20. Rústica. 2007. ISBN: 978-84-96100-25-1.

Juan González López - Historia de la iglesia parroquial de El Salvador. Villanueva del Campo (Zamora) [2014]


Juan González López: Historia de la iglesia parroquial de El Salvador. Villanueva del Campo (Zamora). 72 pp. 24x17. Rústica. 2014. ISBN: 987-84-942037-3-2.

ÍNDICE

Prólogo
Introducción
Primera parte. El templo antes de la reconstrucción (1650-1663)
Segunda parte. Reconstrucción del primitivo templo (1650-1790)
Tercera parte. Construcción de la nueva Iglesia (1790-1860)
Apéndice documental
Inventario de la iglesia del año 1660
Diario de la Junta Inspectora
Planos y dibujos
Carta dirigida al Rey
Carta del Rey
Presupuesto de la obra
Sacerdotes con oficio pastoral desde 1583 al 2013
Sacerdotes nacidos en Villanueva del Campo desde 1860 (fecha de la consagración de la iglesia) hasta 2103
Fotografías
Fuentes documentales
Bibliografía

INTRODUCCIÓN

La celebración del 150 aniversario de la reconstrucción de la iglesia parroquial del Salvador de Villanueva del Campo, el año 2010, ha sido el motivo que me ha impulsado a investigar los procesos de reconstrucción del viejo templo y el proyecto de construcción de nueva planta del templo que tenemos ahora.
Todo el material, que se recoge en las distintas partes del libro, está tomado del Libro de Fábrica (1650-1663). Del Libro de Actas de la Junta Inspectora (1850-1860). De los Libros de Bautismo y Confirmación y de la documentación que existe en el Archivo Histórico Nacional que hace referencia a la iglesia de El Salvador de Villanueva del Campo
La parroquia de El Salvador de Villanueva del Campo existe con toda seguridad desde el año 1583, en que aparecen los primeros bautismos. Perteneció hasta 1955 a la Diócesis de León, y en la actualidad está bajo la jurisdicción diocesana de Zamora.
No se puede descartar la existencia con anterioridad, ya que Villanueva del Campo, según algunos historiadores, existía ya el año 970. Otros piensan que fue fundada por Fernando II. La fecha más antigua aparece en los legajos de la Catedral de León del año 1234.
Lo cierto es que el 15 de agosto de 1402 Dª. Leonor Fernández, monja del convento madrileño de Santo Domingo, vendía el pueblo a Juan Fernández de Velasco. No parece probable que el pueblo estuviera sin iglesia desde esas fechas, sea la que sea la correcta, hasta 1583, casi dos siglos.
En 1651 Felipe IV otorgó a Villanueva el título de villa a petición del duque de Frías. El rango de villa la distinguió de las aldeas y lugares, ya que suponía el reconocimiento de una jurisdicción civil y criminal propia. El duque de Frías y el Cabildo Catedral de León tenían el derecho de presentación de los párrocos de forma alternativa.
De todas formas, es cierto que la parroquia de El Salvador es la más antigua de Villanueva del Campo, pues así consta hasta en los libros de la parroquia de Santo Tomás.
El primer bautizo, del que hay constancia, se celebró, según consta en el libro de bautismos, el mes de febrero de 1583, aunque el primero que aparece como legible lleva fecha de 2 de abril de 1.583 y corresponde a un niño al que se le puso el nombre de Pascual, hijo de Pascual Fernández y de María Herrera.
Los primeros matrimonios que están inscritos, celebrados en la parroquia de El Salvador, figuran en el año 1.609, cuyos nombres son: Alonso Variones y Ana Pastora; Antonio Fernández y Catalina Estébanez; Francisco Canillas y Catalina López. Con relación al sacramento de la Confirmación, la referencia es del año
1744.
El primer libro de difuntos corresponde al año 1.623. El día de Navidad de ese año murieron Pedro Asensio y María de Benavente, un niño de Alonso Viejo y Francisca Alonso y otro niño de José del Castillo y Ana Hernández. A mediados del siglo XIX, según el Diccionario de Madoz, Villanueva tenía 510 casas distribuidas en 42 calles y dos plazas; una casa consistorial y cárcel, una escuela de primeras letras a la que asistían 240 niños de ambos sexos, una fuente de muy buenas y abundantes aguas para el uso del vecindario. Se celebraba mercado los lunes de cada semana y el catorce de septiembre la gran romería del
Cristo.
Como dato curioso recojo los nombres de algunas calles en aquella época: Canta Ranas, Portugalete, Villabuena, Obligados, Fontecha, Eva, Arrabal del Stmo. Cristo, Canónigos, Mayor, Herreros, Paseo, Fe, Real, Suelos, Cerrada, Secretos, De los Toros, Laguna, Barrero, Matadero, Plaza de la Constitución, Peña, Regato, Sal si Puedes, Jardines, Derecha, Sin salida.
He dividido el libro en tres partes y un apéndice documental. En la primera parte, he recogido los datos de mayor interés anteriores a la actual iglesia de El Salvador.
Dado que fue el Concilio de Trento, que tuvo lugar desde noviembre de 1.545 a diciembre de 1.563, el que ordenó la creación de los archivos de la Iglesia, no existen referencias anteriores a 1.583.
En la segunda parte, dejaré constancia de la documentación relativa a la reconstrucción de la iglesia vieja de El Salvador, siguiendo de forma cronológica los pasos que se fueron dando hasta que se adoptó la decisión de construir una iglesia de nueva planta. (1650-1790).
En la tercera parte, hago referencia a lo sucedido desde que se acordó hacer una iglesia de nueva planta hasta su consagración (1790-1860).
En un apéndice documental se pueden ver varios documentos de interés. La lista de sacerdotes que ejercieron su misión en la parroquia del Salvador, desde el año 1583 hasta el año 2013, sacada de los libros de bautismos que, como he indicado anteriormente, es la fecha en que comienza el archivo parroquial.
Es posible que la lista no sea completa dado que al no figurar en los libros de bautismos mencionados no hay noticia de ellos.
La lista de los sacerdotes nacidos en Villanueva del Campo desde la consagración de la iglesia el año 1860 hasta 2013.
Espero que este trabajo –en cuya edición ha colaborado gentilmente el C.E.B.“ Ledo del Pozo” –sirva para conocer mejor y amar más nuestra historia religiosa de Villanueva del Campo, objetivo que me propuse también con la publicación del libro dedicado al Santuario del Santísimo Cristo.
Mi deseo es poder hacer lo mismo con la iglesia de Santo Tomás para que tengamos un estudio histórico de las tres iglesias que han de ser orgullo de cualquier hijo de Villanueva del Campo.

Juan González López

Emiliano Pérez Mencía - Valles de Benavente. Romerías y ermitas [2014]


Emiliano Pérez Mencía: Valles de Benavente. Romerías y ermitas. 328 pp. 24x17. Fotografías color. Rústica. 2013. ISBN: 978-84-938160-9-4.

ÍNDICE

Prólogo
Presentación
1.- ROMERÍAS y ERMITAS
Abraveses de Tera. Romería a Ntra. Sra. de las Encinas.
Ayoó de Vidriales. Romería a San Mamés.
Benavente. Romería a la Virgen de la Vega en Cimanes.
Bretó de la Ribera. Romería de la Pedrera o a la Virgen de los Ojos Negros.
Brime de Urz. Romería a San Esteban.
Calzadilla de Tera. Romería a la Virgen de la O.
Camarzana de Tera. Romería a la Trinidad.
Cimanes de la Vega. Romería a la Virgen de la Vega.
Fuentes de Ropel. Romería a la Cantimbriana.
Granja de Moreruela. Romería a la Virgen de la Pedrera.
Granucillo de Vidriales. El Cristo, San Adrián y la ermita.
Navianos de Valverde. Día de las Bollas en la ermita del Carmen.
Navianos de Valverde. Romería a la Virgen del Carmen.
Olleros de Tera. Romería a Ntra. Sra. de Agavamzal.
Quintanilla de Urz. Ermita y fiesta de San Isidro.
Rosinos de Vidriales. Romería a la Virgen del Campo.
San Esteban de Nogales. La ermita, el puente y la fiesta de San Jorge.
San Miguel del Valle. Romería a la Virgen de laTorrica.
San Pedro de Ceque. Romería a la Virgen de las Nieves.
San Román del Valle. Romería y Ramo a la Virgen del Valle.
Valdescorriel. Romería a la Santina.
Vecilla de Transmonte. Día de las Bollas en la ermita a la Virgen de la Vega.
2.- HUMILLADEROS Y ERMITAS DE CRISTO o DE LA VERA CRUZ
Fiestas de la Santa Cruz.
Coomonte de la Vega. Ermita del Santo Cristo.
Cubo de Benavente. Ermita de la Vera Cruz.
La Torre del Valle. Ermita del Cristo de la Vera Cruz.
Matilla de Arzón. Ermita del Ecce Homo
Morales del Rey. Ermita del Cristo.
Moratones de Vidriales. Ermita del Cristo de la Vera Cruz.
Rosinos de Vidriales. Ermita del Cristo de la Vera Cruz.
Sitrama de Tera.Ermita del Cristo de la Vera Cruz.
3.- OTRAS ERMITAS
Benavente. Ermita de los Salados.
Benavente. Ermita de La Soledad.
Benavente. Ermita de San Juan o de los Obispos.
Benavente. Ermita de San Lázaro.
Congosta de Vidriales. Ermita de Ntra. Sra. del Rosario.
Fuentes de Ropel - Rubiales. Ermita de San Juan.
Fuentes de Ropel - Morales de las Cuevas. Ermita de la Inmaculada.
Rosinos de Vidriales. Ermita de Ntra. Sra. del Rosario.
Villaveza de Valverde. Ermita del Santísimo Sacramento.

PRESENTACIÓN

Este libro recoge las romerías que se celebran en la actualidad en la comarca de Benavente, en los pueblos de su demarcación, y algunos otros, que, aunque no pertenezcan a la comarca, no se encuentran lejos de los ríos y valles que surcan la zona, o la ro­dean, y por lo que es conocida como los Valles de Benavente. Los relatos son fruto de haber visitado las distintas localidades y ha­ber visto y vivido dichas romerías o fiestas. Y junto a las romerías conoceremos la variedad de ermitas existentes, algunas llamadas santuarios o humilladeros, se celebren o no se celebren fiestas en ellas. Incluiremos también otras ermitas, alguna de las cuales ha pasado a ser de propiedad particular, como la del Rosario en Rosinos, convirtiéndose con ello en vivienda, y otra como la de San Lázaro de Benavente, de la que, hace ya años, sus destacadas ruinas desaparecieron, conservándose tan solo la espadaña. 
Con la llegada de la primavera, una vez finalizada la Cuares­ma y después de la Pascua de Resurrección, por todas las partes del mundo cristiano, comienzan las romerías. También ocurre en esta provincia y concretamente en esta comarca. Son muchos los pueblos, con mayor o menor población, que cuentan con ermita, dedicada a alguna Virgen, santo o santa, o Cristo, al que, algunos días del año, le rinden culto acudiendo al lugar en romería, o ce­lebrando otro tipo de fiesta religiosa. 
Y es que sucede además, que esta es una comarca bañada por cinco ríos, dos arroyos y varios arroyuelos, y con montes, sierras, vegas y valles, lugares todos ellos muy apropiados para erigir es­tos edificios, las ermitas o santuarios, y celebrar en ellos, o en su entorno, este tipo de fiestas romeras o peregrinas. 
Por orden alfabético irán apareciendo los pueblos que cuen­tan con ermita y romería, tal y como la celebran en la actualidad, gran parte de ellas, dedicadas a vírgenes y santos; en un segundo capítulo veremos aquellas localidades que tienen ermita, más o menos alejada o en el mismo pueblo, y que aunque no romería, sí celebran fiesta en torno al Cristo u otro santo; hay también otros lugares con ermita, pero sin apenas culto, aunque se visite o pue­da visitarse dicho lugar. 
La palabra romería que tiene que ver con romero (peregrino) no es otra cosa que el viaje que se hace, por devoción, a un santua­rio o ermita. Aquí se celebran unos actos religiosos en honor del santo, santa, Virgen o Cristo, que se complementan con otros no religiosos y que consisten en una fiesta popular con bailes, cantos, danzas, y comidas en el campo próximo al mismo. 
Ermita, por su parte, es palabra procedente del griego “ere­mites”, de “eremos” (desierto, yelmo, paraje aislado y sin apenas vegetación). Se trata de una capilla, santuario o iglesia, situada en lugar alejado, más o menos, de la población, del núcleo urbano, y dedicada al culto religioso de un santo, santa, Virgen o Cristo. Por extensión eremitorio es el lugar o paraje en el que hubo o hay varias ermitas, rupestres o no, habitadas por anacoretas. Tenemos algún ejemplo cerca, pues en los escarpados de las Dehesas de Morales y Rubiales tal vez existiese un ermitorio. 
Eremita o ermitaño es el que vive y cuida la ermita. Algunas ermitas de los Valles de Benavente contaron antiguamente con ermitaño, una persona que vivía cerca de la ermita y que se en­cargaba de su cuidado y atención, tanto del edificio, como de la preparación de los actos en el día de la romería o en otras fiestas. Se conocen la existencia de ermitaña en la Soledad de Benavente; en la Virgen de la Vega de Cimanes y Vecilla de Transmonte; en la Virgen de Agavanzal de Olleros; en la Virgen de las Encinas de Abraveses (estas casas están integradas en la misma ermita o cerca de ella). 
A algunas ermitas se las denomina también santuarios, como las de Cimanes de la Vega, Olleros de Tera, Abraveses, etc. La razón de esa distinción puede ser debida, a su tamaño, o a la importan­cia artística e histórica del edificio en cuestión. E incluso de una mayor amplitud del fervor religioso o devoción al patrón, santo, santa, Virgen o Cristo, que se guarda en dicho lugar. Ocurre tam­bién que en un santuario, como lugar de culto y veneración a un santo o sus reliquias, puede ser que no exista edificio alguno, y que dicho culto o veneración se centre en una piedra, o en una imagen existente en alguna cueva u otro lugar del campo, o en la cruz del humilladero. 
No es este el caso de las ermitas de esta comarca, pues casi to­das tienen un ámbito de devoción local, generalmente restringido al lugar en el que están construidas y en el espacio que lo rodea. De hecho las denominaremos tal y como suelen hacer, por tradi­ción, las personas y forasteros que las conocen, las visitan y viven sus fiestas cada año. 
Tenemos ermitas cerca de ríos o arroyos, en medio de arbole­das y bellos paisajes: La Pedrera, san Adrián, la Trinidad, Virgen de la Vega, Agavanzal, y algunas otras como la Cantimbriana y la Torrica, que al no disponer del edificio, por haber desaparecido, celebran la romería junto al río, recordando el antiguo lugar en el que estaba ubicado. 
Otras se encuentran en la ladera de montes o sierras, algunas rodeadas de encinas u otro tipo de árboles: San Mamés, Ntra. Sra. de las Encinas, Virgen de las Nieves, etc. Las hay situadas en luga­res elevados, en la cima o cumbre de alguna sierra: El Carmen de Navianos de Valverde, San Esteban de Brime de Urz, etc. 
Son más las que vemos en las vegas o riberas próximas a los ríos o arroyos, casi siempre rodeadas de vegetación y arboleda: Virgen de la Vega (Vecilla y Cimanes), La Trinidad (Camarzana) etc. 
La mayor parte se encuentran a las afueras de los pueblos y no lejos de los mismos, con fácil acceso para las personas. Algunas de ellas están en antiguos humilladeros, lugares a la entrada o salida de los pueblos y junto a los caminos, y en los que hay una cruz o una imagen, en donde se construyó la ermita. Principalmente lo son aquellas ermitas que están dedicadas, o tienen por patrón a un Cristo: Cristo de la Vera Cruz en Morales del Rey, Sitrama de Tera, La Torre del Valle, Moratones de Vidirales, Rosinos, Matilla de Arzón, etc. 
Hay también alguna ermita en el centro de los pueblos. Es el caso de La Virgen de la O, Calzadilla de Tera, ermita reconstruida recientemente y que se encuentra muy cerca de la nueva iglesia. Y en Villaveza del Agua, en la misma plaza del pueblo, construida para facilitar la asistencia a la misa del domingo y a otros actos re­ligiosos durante el año se construyó una pequeña capilla, que casi todos llaman ermita. Y es que la iglesia se encuentra en un lugar elevado y el acceso a la misma no es nada fácil para algunas per­sonas. También en Congosta de Vidriales, en el centro del pueblo, tenemos la ermita de Ntra. Sra. del Rosario. 
Los santos, santas y vírgenes a quienes están dedicadas las er­mitas de esta comarca son muy diversos, algunos más singulares: san Mamés, san Jorge, san Lázaro, etc. y otros más comunes o generales: San Isidro, san Juan, etc. Lo mismo ocurre con las vírge­nes, con advocaciones muy variadas, unas que nos recuerdan a la naturaleza y la vegetación, lugar en el que se erigieron las ermitas: Agavanzal, Encinas, Pedrera, de la Vega, etc. Otras se relacionan con leyendas o hechos más o menos históricos: Cantimbriana, To­rrica, etc. 
En casi todas las ermitas vemos exvotos, pero son más abundan­tes en aquellas en las que es mayor la devoción y la concurrencia de personas en los días de la romería y otros actos que en ellas se ce­lebren: Agavanzal, El Carmen, San Mamés, Cimanes de la Vega, etc. 
Cada año, desde la primavera hasta el otoño, cuando se celebran las romerías, son muchas las personas que acuden a las mismas, según la importancia que tenga o haya adquirido la Virgen, el santo, o la misma ermita. Y es que para muchos ir de romería o peregrinación es un hábito que no se pierden. Lo preparan y se preparan con antelación. Incluso los días anteriores se oye con frecuencia hablar de la romería de este u otro lugar, o de esta u otra virgen o santo, y se dice: mañana nos vamos de romería, hay que madrugar para ir a la romería, ¿no vas a la romería?, etc. Y, aunque cada uno lo haga por motivos diversos, todos disfrutan del lugar y de los actos que se celebren en torno a la ermita. 
Gran parte de las romerías se celebran en torno a una ermita, aunque hay algunas que, al no disponer de este edificio, y resi­dir la virgen o el santo en la iglesia parroquial, salen o se dirigen en procesión romera y peregrina hacia un lugar determinado del campo, o junto a un río o valle, siempre bello paraje natural, para su celebración. A veces coincide con el lugar en el que existió una antigua ermita, como ocurre con la Cantimbriana y la Torrica, que se celebran junto al río Cea; o hubo un antiguo convento como hacen en San Román con la romería de la Virgen del Valle. En al­gunos casos se trata del lugar en el que, en el pasado, cuentan que ocurrió un milagro, o es el sitio en el que se apareció o encontró la imagen que se venera. 
Que la romería es una fiesta no hace falta decirlo. Basta con que se lo pregunten a los vecinos de Camarzana, que esperan con ganas la llegada del día de la Trinidad, o los de Olleros el día de la Virgen de Agavanzal, los de Cimanes la fiesta de la Virgen de la Vega, etc. Y es que se reúnen familiares, amigos y conocidos, junto a la ermita o santuario, para pasar el día en feliz convivencia 
Casi todas las romerías van precedidas de un novenario, octa­vario, triduo, etc., donde los asistentes, vecinos o forasteros que asisten, muestran ya la devoción a su virgen o santo. El novenario es como la preparación de la fiesta romera, que algunos tampoco se pierden. Y es que consideran la tradición como si de una obli­gación se tratase, pues así lo han heredado de sus antepasados. 
Las variadas imágenes que completan los textos nos ayudarán a conocer mejor cómo son las ermitas y la forma de celebrarse las distintas romerías y tradiciones en torno a ellas. 
Tengo que agradecer, de nuevo, al C.E.B. “Ledo del Pozo” que, dentro del ámbito de su actuación, apostase un día por el patri­monio popular y etnográfico, y que haya seguido creyendo en lo positivo de darlo a conocer a través de este tipo de publicaciones. Y, por supuesto, gracias a las instituciones y entidades colaborado­ras, Caja España, Ayuntamiento y Diputación de Zamora. 
Agradecer también a las personas que me han proporcionado imágenes o información sobre este tema: Alcaldes de algunos pue­blos, sacerdotes, asociaciones o cofradías que, en muchos casos, son quienes se encargan de la organización. 
Y, una vez más, gracias también a Elena por sus acertadas orien­taciones y correcciones. Todo ello ha contribuido a la publicación de este libro, que nos acerca un poco más al conocimiento de las romerías y ermitas de esta comarca de los Valles de Benavente.

Emiliano Pérez Mencía

Augusto Quintana Prieto - El obispado de Astorga en el siglo XIII [2001]


Augusto Quintana Prieto: El obispado de Astorga en el siglo XIII. 764 pp. 24x17. Rústica. 2001. ISBN: 84-607-1754-2.

ÍNDICE

Prólogo

PEDRO ANDRÉS (1205-1226)
Su vida anterior
Consagración y primera misa
Así fueron los comienzos
Casi todo en Astorga
En la corte y en Astorga
Idas y venidas
Normalidad en 1210
Año Compostelano
Aires de Cruzada
Tiempo de normalidad
En el Concilio General
Consecuencias del Concilio
Inquietudes y guerras
Año apostólico
Año de guerras
Concesiones pontificias
Otro año similar
De nuevo la guerra
Cenit de actuación
Hondas preocupaciones
El año de la renuncia
El año decisivo
Más allá del testamento
Palabras finales

NUÑO FERNÁNDEZ (1226-1241)
Los comienzos
Un año plenísimo
Labor del Legado
Sigue el año 1228
Un concilio en Villafranca
Actividades y recompensas
Año decisivo y transcendental
La nueva situación
Un año muy corto
Un año normal
Por Castilla y por Roma
Más convenios todavía
¿Un año entero en Burgos?
Actuaciones en su obispado
Dos años normales
Hacia el final
Nuevas notas. La muerte. El entierro
Valoración final

PEDRO FERNÁNDEZ (1241-1266)
Personalidad anterior
Los dos primeros pasos
Segundo año de actuación
El Maestreescuela
Comisiones pontificias
En la guerra y en la paz
El triunfo de Sevilla
Entre Astorga y Sevilla
Luto y normalidad
Actividad notable
Eclesiásticos ilustres
Dos años normales
Fundador de un hospital
Sigue la normalidad
El año postrero
El último viaje
Valoración final

HERMAN EL ALEMÁN (1266-1272)
Nombre, origen y primeros pasos
El traductor
Obispo de Astorga
Los pasos primeros
Resucita el traductor
Actividades del prelado
Hacia el ocaso
Testamento y muerte
La figura de don Herman

MELENDO PÉREZ (1273-1284)
En la corte pontificia
Cortesano papal
El obispo
Un Concilio y el Imperio
Recompensa larga
Hacia nuevas formas
Actuaciones políticas
Fueros y hermandad
Al lado de don Sancho
Hacia el final
El final
Impresión final

MARTÍN GONZÁLEZ (I) (1285-1286)
Martín González
Vacante y elección
La diócesis vacante
Valoración final

MARTÍN GONZÁLEZ (II) (1286-1301)
Origen y apellidos
El deán de Astorga
El matrimonio de don Martín
Actividades políticas
Actividades pastorales
Traslado para Astorga
La primera pontificial
Embajador en Francia
Electo de León
Embajador de nuevo
Embajador otra vez
Otro año de servicios
Una embajada más
Un año tranquilo
Un año trascendental
Oscuridad y confusión
Otro año similar
Político hasta el fin
Hacia el final
Último gran servicio
El final
Los últimos datos
Post mortem
Ojeada final

APÉNDICES